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23 oct 2009

2012, el mundo no se va a acabar

2012, el mundo no se va a acabar

Los agoreros no podrán si no dar gritos de rabia cuando vean al día 1 de enero 2013 llegar, ya que llegará, y la humanidad no habrá desaparecido y, por supuesto, el mundo no habrá implosionado ni nada por el estilo.

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¿En qué se basa la gente para decir que la Tierra se va a acabar en el año 2012? Principalmente, en la película del mismo nombre, ya que si no fuera por el bombo que le están dando (y que tiene pinta de ser una tontería mayúscula), habría menos personas que supieran lo del calendario maya. Bien, el calendario maya se acaba en el año 2012. Bien, algunos, para negar este hecho, se muestran escépticos. ¿Si eran tan listos, porque no queda ningún maya por ahí? (a mí esto me recuerda a Homer Simpson).

Casualmente, también se afirma que en el año 2012 habrá una alineación de planetas inolvidable, y eso nos hará destruirnos los unos a los otros, aunque no sé muy bien por qué. No sé porque la gente tiende a asociar la idea de un alineamiento de planetas con que la Tierra se destruya. Yo únicamente lo asocio con que los astrónomos sólo podrán ver Marte, porque el resto quedarán por detrás de él.

La fuerza que experimenta la Tierra cuando se cruza con Júpiter es 20.000 veces menor que la que soporta todos los días por el Sol. Ni que decir tiene que la influencia del resto de planetas es menor que la del abusón del Sistema Solar (hermano mayor de la Tierra).

Los expertos no dudan en que la raza humana verá su fin. Se cree que el 99.9 % de las especies que han surgido en nuestro planeta están extintas, pero también se afirma que la humanidad no está ni en el primer 1% de su vida ni ha recorrido el 99%. Vamos, que todavía nos queda por vivir de 2.000 años a 20 millones. Teniendo en cuenta que el año 2012 está a tres años vista, parece difícil.

Vale, ninguno de nosotros ha vivido 2.000 años (y quien lo haya hecho, que se lo calle, puestoq ue si lo hace público su vida se reducirá a experimentos médicos), pero hemos vivido lo suficiente para sobrevivir a situaciones apocalípticas, como el efecto 2000, que llegó y no pasó nada.

Y si creemos que el ser humano puede destrozar el planeta con el calentamiento global, la guerra nuclear y todo eso, yo permanecería en calma. La naturaleza es sabia, y antes de destruirse ella, nos destruiría a nosotros.


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14 oct 2009

La caída de los mayas: "Ellos mismos la ocasionaron"

La caída de los mayas: "Ellos mismos la ocasionaron"
Durante 1.200 años, los mayas tuvieron el dominio de América Central. En la cúspide de su civilización, aproximadamente en el año 900 después de Cristo, las ciudades mayas se encontraban repletas de gente (más de 2.000 personas por milla cuadrada); se las puede comparar con el Condado de Los Ángeles de la actualidad. Incluso en las áreas rurales, podían contarse entre 200 a 400 mayas por milla cuadrada. De pronto, todo quedó en calma. El profundo silencio fue testigo de uno de los desastres demográficos más grandes de la prehistoria de la humanidad: la desaparición de lo que alguna vez fue la vibrante sociedad maya.

see caption ¿Qué sucedió? Algunos investigadores, patrocinados por la NASA, creen tener una muy buena idea de lo que ocurrió.

"Lo ocasionaron ellos mismos", dice el veterano arqueólogo Tom Sever.

Derecha: Ruinas de los mayas en Guatemala. Crédito de la fotografía: Tom Sever.

"Los mayas casi siempre son descriptos como personas que vivían en total armonía con su entorno", relata el estudiante de doctorado Robert Griffin. "Pero al igual que muchas otras culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje como resultado de sus esfuerzos por ganarse la vida a duras penas en épocas difíciles".

Una gran sequía tuvo lugar cerca del momento histórico durante el cual los mayas comenzaron a desaparecer. Y, al momento de su caída, ya los mayas habían cortado la mayor parte de los árboles ubicados a lo largo de grandes franjas de tierra con el fin de despejar terreno para cultivar el maíz que alimentaría a su creciente población. Ellos también cortaron árboles para usarlos como leña y para hacer materiales de construcción.

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"Tenían que quemar 20 árboles para calentar la piedra caliza que les servía para hacer apenas 1 metro cuadrado de cal que utilizaban como material para construir sus formidables templos, represas y monumentos", explica Sever.

Él y su equipo de investigadores utilizaron simulaciones realizadas en computadora para reconstruir el modo en el cual la deforestación pudo haber desempeñado un papel muy importante en el empeoramiento de la sequía. Los investigadores lograron aislar los efectos de la deforestación utilizando un par de modelos climatológicos ya comprobados: el modelo de circulación atmosférica de mesoescala PSU/NCAR, más conocido como: MM5, y el Modelo del Sistema de Clima Comunitario, o CCSM, por su sigla en idioma inglés.

"Simulamos tanto el mejor escenario como el peor: una deforestación del 100 por ciento en el área de los mayas y también un área sin deforestación", dice Sever. "Obtuvimos resultados reveladores. La pérdida de todos los árboles causó un aumento de entre 3 y 5 grados en la temperatura y una disminución de entre el 20 y el 30 por ciento en las precipitaciones".

Son resultadores verdaderamete reveladores; no obstante, se necesita más investigación para poder explicar totalmente los mecanismos que llevaron a la caída de los mayas. Los registros arqueológicos muestran que la caída de las ciudades-estado de los mayas sí tuvo lugar durante los períodos de sequía; sin embargo, algunos de ellos lograron sobrevivir e incluso prosperar.

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Arriba: En las profundidades de la jungla guatemalteca, Sever y Griffin estudiaron una "stele" desmoronada: una pirámide de piedra utilizada por los mayas para anotar información o desplegar arte tallado ornamental. Sever y Griffin hallaron la "stele" y otras ruinas que habían permanecido ocultas por más de 1.000 años, durante una expedición que se valió de la tecnología de detección remota, de la NASA, para ubicar con exactitud los lugares donde se encuentran los antiguos asentamientos. (NASA/T. Sever)

"Lo que nosotros creemos es que la sequía ocurrió de modo distinto en diferentes áreas", explica Griffin. "Nuestra hipótesis es que los aumentos de la temperatura y las disminuciones de las precipitaciones ocasionadas por la deforestación local causaron problemas lo suficientemente graves como para 'empujar hacia el precipicio' a algunas, aunque no a todas, las ciudades-estado".

Los mayas llevaron a cabo la deforestación mediante la agricultura de tala y quema (un método que, en la actualidad, todavía es utilizado sobre sus antiguas y gastadas tierras, lo cual ha ayudado a los investigadores a entender mejor cómo funciona el proceso).

"Sabemos que por cada período de 1 a 3 años en los cuales se cultive una porción de tierra, se necesita dejarla en barbecho recuperándose durante 15 años. Durante ese tiempo, los árboles y el resto de la vegetación puede volver a crecer mientras se tala y se quema otra área de cultivo".

Pero, ¿qué ocurre si no se deja la tierra en barbecho el tiempo suficiente como para que se pueda recuperar? ¿Y qué sucede si se tala más y más tierra para poder satisfacer la demanda de alimento?

see caption"Nosotros creemos que eso fue lo que ocurrió", dice Griffin. "Los mayas arrasaron con extensas porciones de tierra cultivándolas en exceso".

Derecha: Un letal ciclo de sequía, calentamiento y deforestación pudo haber sido la causa de la desaparición de los mayas. [Imagen ampliada]

La sequía no sólo hizo que fuera difícil cosechar alimento suficiente, sino que también habría provocado que fuera más difícil para los mayas almacenar agua suficiente como para sobrevivir durante la temporada seca.

"Las ciudades trataron de mantener una reserva de agua que durara un período de 18 meses", dice Sever. "En Tikal, por ejemplo, había un sistema de represa que contenía millones de galones de agua. Sin suficientes precipitaciones, las reservas se secaron". La sed y la hambruna no colaboran para mantener feliz a una población. Como dice la expresión: lo demás es historia.

"En algunas de las ciudades-estado de los mayas se han encontrado fosas comunes que contienen grupos de esqueletos con incrustaciones de jade en los dientes (algo que ellos reservaban para la elite maya); de modo que tal vez, en este caso, se trate de aristócratas asesinados", especula él.

Ningún factor puede, por sí mismo, llevar a toda una civilización a la ruina, pero la deforestación que ayudó para que se produjera la sequía podría muy fácilmente haber exacerbado otros problemas como: disturbios sociales, guerra, hambre y enfermedades.

Muchos de esos hallazgos son el resultado de técnicas de imágenes que tienen como base el espacio, señala Sever. "Mediante la interpretación de datos de satélite obtenidos por medio del espectro infrarrojo, hemos localizado cientos de ciudades antiguas abandonadas cuya existencia se desconocía. Los mayas utilizaron yeso como base para construir sus grandiosas ciudades, repletas de templos ornamentales, observatorios y pirámides. Durante cientos de años, la cal se ha ido filtrando hacia el suelo. Como resultado, la vegetación que crece alrededor de las ruinas luce muy distinta de las demás, cuando se la observa en la actualidad mediante una luz infrarroja".

"La tecnología del espacio está revolucionando la arqueología", concluye Sever. "Estamos utilizándola para aprender más acerca de las situaciones difíciles de esos antiguos pobladores para evitar correr la misma suerte".


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29 mar 2009

Descubren túneles en Malta de la época de los caballeros Hospitalarios

Descubren túneles en Malta de la época de los caballeros Hospitalarios

Por siglos se ha dicho que los cruzados Caballeros de Malta, construyeron una ciudad subterránea en la isla de Malta, en el Mediterráneo. Había rumores de túneles y laberintos militares. Ahora arqueólogos han descubierto una red de túneles bajo el casco histórico de la capital maltesa Valletta.

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Pero este sistema de túneles, podría echar por agua las teorías de la ciudad subterránea, ya que al parecer se trataría de un sistema de agua corriente muy avanzado para su época.

Los túneles datarían del siglo XVI, cuando los caballeros Hospitalarios, una de las órdenes de monjes guerreros más importante, fortificó Valletta contra los ataques de los musulmanes del imperio Otomano.

Los túneles fueron descubiertos el pasado 24 de febrero durante un reconocimiento arqueológico de la manzana del Palacio, para poder realizar un estacionamiento subterráneo para coches.

Los túneles son suficientemente altos para que pase una persona, pero eran para aportar agua a distintos puntos de la ciudad. Algunos de los túneles están bloqueados, por lo que creen que recién han descubierto la punta del iceberg. Podrían haber muchos otros, junto con entradas y pasajes para acceso y mantenimiento.

El agua, al parecer, era transportada desde el valle hacia la ciudad, mediante un acueducto que todavía sigue en pie. Al parecer lo que descubrieron ahora es un reservorio de agua que alimentaba una gente frente al Palacio, que a su vez era alimentado por los túneles descubiertos.

Los caballeros Hospitalarios gobernaron la isla hasta que fueron echados por Napoleón, cuando la conquistó. Luego llegaron los ingleses a conquistarla, y no la devolvieron nunca. La isla ganó su independencia recién en 1979. Pero ya no relacionada, más que en la historia, con los caballeros Hospitalarios, que siguen existiendo con su cede central en Roma.

Fuente: National Geographic


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12 mar 2009

¿Es científicamente posible la Barrera Sónica de Lost - Perdidos?

¿Es científicamente posible la Barrera Sónica de Lost - Perdidos?

Como parte de nuestro incansable intento de buscar explicaciones científicas a la ficción de la serie de televisión Lost – Perdidos, hoy nos ocuparemos de la famosa Barrera Sónica que hay en la Isla. Este artículo es parte de la sección La ciencia en Lost, pero quédense quienes no sigan la serie, que seguro les va a interesar la explicación.

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En el capítulo 12 de la tercera temporada de Lost se los sobrevivientes se encuentran frente a una barrera o valla sónica de alta frecuencia. Un muro invisible creado por unos postes equidistantes que producen ondas de sonido de alta intensidad entre sí, al grado de que quien los cruce se ve sacudido por espasmos que terminan en severas hemorragias cerebrales. La principal función de la barrera es mantener al Monstruo fuera.

Hasta aquí la ficción de la serie, ¿pero hay algo de ciencia real detrás de la barrera sónica?

image En PopularMechanics llevaron esta duda a un especialista en aparatos de sonido, Robert Putnam, que pertenece a la empresa creadora del Long Range Acoustic Device. Un aparato que envía un haz de sonido audible muy fuerte en una dirección específica, no en derredor, creando un haz de unos 30 a 60 grados.

El asunto es que la Barrera Sónica de Lost no es audible, por lo que debe emitir un infrasonido de super baja frecuencia, de entre 20 y 0,001 hercios. En esos niveles uno no escucha al sonido, pero sí lo siente. Una exposición a estos bajos niveles de frecuencia puede causar diversos síntomas en los humanos, que van desde la ansiedad, y un sentimiento de tristeza extremo, hasta sentir una opresión en el pecho y escalofríos en la espina dorsal.

¿Podrían estos infrasonidos desmayar a alguien? No. ¿Y entonces podrían usarse en una barrera como la de Lost? Bueno, eso es menos probable.

Para que la barrera funcione como lo hace en la ficción, sólo afectando a las personas que cruzan una línea específica, el haz debería estar enfocado en una dirección específica. Y el infrasonido no puede ser dirigido. Por lo que si esos postes emitiesen el infrasonido, todos los que estuviesen cerca se verían afectados.

El problema es que cuanto más bajo está el sonido, más larga es la onda, lo que la hace más difícil de controlar y direccionar. Las ondas cortas de sonidos muy audibles son más fáciles de controlar y direccionar.

Dada la tecnología que se conocía en los años 70, en que la Iniciativa DHARMA fue a la isla, es poco probable que hayan desarrollado una tecnología capaz de dirigir las ondas de sonido largas, aunque es posible crearla.


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17 oct 2008

El día que no se acabó el mundo

El día que no se acabó el mundo


El día que no se acabó el mundo
Hay varias razones de peso para no creer en las noticias sensacionalistas que afirman que el Gran Colisionador de Hadrones podría crear agujeros negros que causarían el fin del mundo.

Octubre 10, 2008: Esto es lo que no sucedió el 10 de septiembre:
El mundo no se acabó. La puesta en marcha del más grande y poderoso acelerador de partículas del mundo, cerca de Ginebra, Suiza, no desató la creación de un agujero negro microscópico. Y ese agujero negro no comenzó a succionar rápidamente la materia a su alrededor cada vez más velozmente hasta devorar por completo al planeta Tierra, como las noticias sensacionalistas sugirieron que sucedería.
Desde luego, dado que usted está vivo y leyendo este artículo hoy, ya lo sabía. Actualmente, el acelerador, un anillo subterráneo de 8 kilómetros (5 millas) de diámetro, llamado Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider o LHC, en idioma inglés), se encuentra apagado por reparaciones. Pero una vez que la inmensamente poderosa máquina se encienda de nuevo, ¿existe alguna posibilidad de que el escenario apocalíptico descripto anteriormente pudiese ocurrir?
Calma. Como hubiese dicho Mark Twain, los informes sobre la muerte del planera Tierra han sido absolutamente exagerados.



Arriba: Una vista aérea de la CERN (sigla que en idioma francés significa: Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire u Organización Europea para la Investigación Nuclear, en idioma español). El anillo de 8 kilómetros (5 millas) de diámetro demarca el sitio que ocupa el Gran Colisionador de Hadrones. Crédito de la imagen: CERN
"En realidad, nunca hubo peligro alguno por el acelerador, pero ¡es claro que eso no logró que la gente dejara de especular sobre lo que hubiera pasado!", dice Robert Johnson, un físico del Instituto de Física de Partículas de Santa Cruz (Santa Cruz Particle Physics Institute, en idioma inglés) y miembro del equipo científico del Telescopio Fermi de Rayos Gamma de la NASA, el cual fue lanzado al espacio en junio para estudiar la radiación gamma de varios fenómenos, incluyendo posibles agujeros negros en evaporación.
Hay varias razones que pueden explicar por qué el mundo no se acabó el 10 de septiembre y por qué el Gran Colisionador de Hadrones no es capaz de causar tal calamidad.
En primer lugar, sí, es cierto que el LHC podría crear agujeros negros microscópicos. Pero, en verdad, no pudo haber creado uno en su primer día de funcionamiento. Esto se debe a que los físicos de la CERN no comenzaron a lanzar haces de protones unos contra otros para crear colisiones de alta energía. El 10 de septiembre fue solamente un operativo de calentamiento. Hasta la fecha, el colisionador todavía no ha producido ningún choque de partículas y, en realidad, no son las partículas sino la extrema energía de las colisiones —hasta 14 teraelectronvoltios— la que podría crear un agujero negro microscópico.
Derecha: Cualquier agujero negro microscópico creado por el LHC se evaporaría rápidamente, perdiendo masa y energía por medio de la radiación de Hawking. [Más información]
De hecho, una vez que el LHC comience a funcionar de nuevo y a producir colisiones, los físicos estarían fascinados si dicho instrumento creara un agujero negro en miniatura. Esta sería la primera evidencia experimental que apoyaría una teoría elegante pero que aún no ha sido probada y que, hasta la fecha, sigue causando algunas controversias. Es la llamada "teoría del todo", más conocida como Teoría de Cuerdas.
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En la teoría de cuerdas, los electrones, los protones, los quarks y todas las demás partículas fundamentales son representadas como diferentes vibraciones de cuerdas infinitesimales que existen en 10 dimensiones: 9 dimensiones espaciales y una dimensión temporal. (Las otras seis dimensiones espaciales están escondidas por una u otra razón, por ejemplo porque se "enrollan" a una escala extremadamente pequeña). Algunos físicos promocionan la elegancia matemática de la teoría de cuerdas y su capacidad de integrar la gravedad con las otras fuerzas de la naturaleza. El ampliamente aceptado Modelo Estándar de la física de partículas no incluye a la gravedad, razón por la cual no predice que el LHC pueda crear un punto gravitacionalmente colapsado —un agujero negro— mientras que la teoría de cuerdas sí lo hace.
Muchos físicos han comenzado a cuestionar la veracidad de la teoría de cuerdas. Pero suponiendo por un momento que es verdadera, ¿qué sucedería cuando nazca un agujero negro en el interior del LHC? La sorprendente respuesta es: "no sucedería demasiado". Aun cuando el agujero negro sobreviviera por más de una fracción de segundo (lo cual muy probablemente no sucedería), es casi seguro que saldría disparado hacia el espacio. "Tendría apenas la masa de aproximadamente cien protones y se movería a una velocidad cercana a la de la luz; de modo que alcanzaría la velocidad de escape con facilidad", explica Johnson. Debido a que el agujero negro en miniatura tendría un tamaño menor que una milésima parte de un protón, su atracción gravitacional sería extremadamente débil, lo que lo haría capaz de filtrarse fácilmente a través de la roca sólida sin que siquiera pudiese llegar a tocar —o a succionar— materia alguna. Desde la perspectiva de algo tan pequeño, los átomos que conforman la roca "sólida" son casi enteramente espacio vacío: el vasto espacio entre los núcleos atómicos y los electrones que los orbitan. De modo que un agujero negro microscópico podría atravesar el centro de la Tierra y salir por el otro lado sin causar daño alguno, con la misma facilidad que podría atravesar algo más de 90 metros (300 pies) de terreno suizo. De cualquier modo, acabaría en el vacío casi absoluto del espacio, donde las probabilidades de tocar y succionar materia que lo hiciera crecer hasta convertirlo en una amenaza son todavía más pequeñas.
Derecha: El interior del Gran Colisionador de Hadrones. Los protones corren a lo largo de este túnel al 99,999999% de la velocidad de la luz. [Más información]
En consecuencia, la primera cosa que haría un agujero negro diminuto sería abandonar de manera segura el planeta. Pero hay otras razones, aún más poderosas, por las cuales los científicos creen que el LHC no representa ninguna amenaza para la Tierra. En primer lugar, la mayoría de los científicos considera que un agujero negro creado en el LHC se evaporaría casi con seguridad antes de llegar muy lejos. Stephen Hawking, el físico que escribió Una Breve Historia del Tiempo (A Brief History of Time), predijo que los agujeros negros producen radiación, un fenómeno conocido como Radiación de Hawking. Debido a esta pérdida constante de energía, los agujeros negros finalmente se evaporan. Cuanto más pequeño es el agujero negro, más intensa es la radiación de Hawking, y más rápidamente desaparecerá el agujero negro. Así que un agujero negro mil veces más pequeño que un protón debería desaparecer casi instantáneamente en un rápido estallido de radiación.
"La predicción de Hawking no está basada en la especulativa teoría de cuerdas, sino en principios bien entendidos de la mecánica cuántica y de la física de partículas", dice Johnson.
A pesar de sus fuertes fundamentos teóricos, la radiación de Hawking nunca ha sido observada directamente. Sin embargo, los científicos confían en que un agujero negro creado por el LHC no representaría ninguna amenaza. ¿Cómo pueden estar tan seguros? Gracias a los rayos cósmicos. Miles de veces por día, rayos cósmicos de alta energía colisionan contra las moléculas del aire de la atmósfera terrestre con una energía, al menos, 20 veces mayor que las colisiones más poderosas que pueda producir el LHC. En consecuencia, si este nuevo acelerador pudiese crear agujeros negros que devoraran la Tierra, los rayos cósmicos ya lo hubieran hecho miles de millones de veces a lo largo de la historia de la Tierra.
Y, sin embargo, aquí estamos. ¡Que comiencen las colisiones!

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23 sept 2008

El Tamiz : Falacias - El efecto invernadero III (dióxido de carbono)




El Tamiz : Falacias - El efecto invernadero III (dióxido de carbono)
En la serie Falacias tratamos de desmontar mitos e ideas falsas más o menos extendidas utilizando el razonamiento lógico cuando es posible. Por cierto, si no conoces esta serie y piensas que el nombre de “Falacias” es incorrecto porque esa palabra tiene un significado diferente en el DRAE, o bien crees que me las doy de iluminado y nadie cree estas cosas, te pido que leas la descripción de la serie antes de seguir.
La entrada de hoy es la tercera que dedicamos a desmontar algunos errores comunes relacionados con el efecto invernadero: en la primera hablamos sobre su desafortunado nombre, y en la segunda tratamos de diferenciar entre este efecto y el calentamiento global. Hoy nos centraremos en los gases responsables del efecto invernadero, y especialmente en dos de ellos.
La atmósfera terrestre. Versión a 3027×2010 px. Crédito: NASA.
Los habituales habréis notado que estamos atacando el problema poco a poco, con artículos relativamente cortos y hablando de aspectos muy concretos en cada uno. La razón es que, en mi opinión, uno de los problemas que suelen aparecer al hablar de este asunto es que se mezclan muchas cosas, la gente tiene ideas preconcebidas –muchas veces erróneas– sobre algunos de los términos y conceptos que se usan, y muchos de los desacuerdos se deben simplemente a que cada parte cree que la otra parte de la discusión está diciendo cosas que no dice. Puesto que en algún momento dedicaremos una serie entera en El Tamiz al posible cambio climático y sus causas, quiero antes desmontar los errores más frecuentes para que partamos de una base común.
Dicho todo esto, existen distintas maneras de expresar la idea falsa de hoy, como suele suceder; sin embargo, el núcleo de la cuestión viene a ser más o menos esta mentira: el principal gas responsable del efecto invernadero es el dióxido de carbono (CO2).
Mentira cochina.
Parte del problema es la confusión que ya mencionamos en el artículo anterior entre efecto invernadero y calentamiento global, aunque hay otros responsables (como la idea de que el efecto invernadero es causado en su mayor parte por el hombre). De lo que no me caben muchas dudas, tras ver la televisión y leer algunos periódicos, además de ver entrevistas a gente en la calle y cosas así, es de que si preguntas a alguien “¿cuál es el principal gas causante del efecto invernadero?” la respuesta va a ser, más frecuentemente que cualquier otra, “el dióxido de carbono” (cuando he preguntado a Geli, la respuesta ha sido “el ozono”, que no es la más frecuente pero también incorrecta… y cuando le he dicho la verdadera me ha confesado que nunca se le hubiera pasado por la cabeza).
Es más, en muchas publicaciones que deberían dar mejor ejemplo se muestran gráficas o tablas con títulos como “Gases de efecto invernadero”, sin mayor aclaración, en las que aparece como estrella principal el CO2, mientras que el principal responsable de verdad a veces ni siquiera tiene un lugar, o incluso se dice explícitamente que el dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero (lo siento, pero no voy a enlazar sitios que cometen tales errores aquí).
También es cierto que en otros lugares se especifica muy bien a qué se refieren (como verás al final, la Wikipedia es muy pulcra en este aspecto y menciona esta confusión explícitamente)… pero la mayor parte de nosotros nos enteramos de todo lo relacionado con este asunto en periódicos y televisión, y ellos a menudo no son tan correctos. Pero vamos al grano.
Antes de nada, ni qué decir tiene que todos los gases presentes en la atmósfera contribuyen al efecto invernadero de una forma u otra: como dijimos al describir por primera vez el efecto y su desafortunado nombre, el hecho de que la atmósfera tenga una temperatura basta para calentar la Tierra. Cada molécula de gas contribuye al efecto… pero no todas igual, ni mucho menos.
Por ejemplo, las moléculas monoatómicas (de un solo átomo, como las del argón y otros gases nobles) y las moléculas diatómicas homonucleares (de dos átomos iguales, como el O2 y el N2) apenas absorben radiación infrarroja, de manera que contribuyen poco al efecto invernadero. La razón es que cuando los átomos de estas moléculas vibran, no cambia el momento dipolar eléctrico de la molécula: dicho mal y pronto, si los átomos de la molécula cambian levemente la distancia entre ellos o sus posiciones relativas, la “simetría eléctrica” de la molécula no cambia (piensa en dos átomos de oxígeno girando uno respecto a otro, o alejándose o acercándose). Las principales responsables son las moléculas más complejas, con átomos de varios elementos, que constituyen únicamente alrededor del 1% de la masa atmosférica y que sí modifican su momento dipolar cuando sus átomos vibran.
Por ejemplo, el hexafluoruro de azufre (SF6) es capaz de absorber y emitir radiación infrarroja de una forma extraordinariamente eficaz, de modo que, kilogramo por kilogramo, contribuye más que cualquier otra sustancia de nuestra atmósfera al efecto invernadero. Afortunadamente para nosotros, este gas sólo existe en cantidades minúsculas en la atmósfera o las cosas serían bien distintas a cómo son.
Porque, naturalmente, lo que hace a un gas contribuir más o menos de forma neta al efecto invernadero no es sólo la estructura de sus moléculas: influye además, de forma sustancial, la cantidad de moléculas del gas presentes en la atmósfera. De ahí que el SF6 tenga una contribución ínfima al efecto invernadero a pesar de ser tan eficaz molécula a molécula, y no sea el máximo contribuyente que he mencionado al principio.
Al tener en cuenta tanto la eficacia de absorción/emisión de cada molécula como la cantidad de cada gas presente en la atmósfera, podemos estimar la contribución neta de la cantidad total del gas al efecto invernadero. Es difícil calcularla con precisión, porque los efectos de cada gas se solapan hasta cierto punto, las cantidades de unos de ellas afectan a las de los otros y, en general, porque el sistema atmosférico es de una complejidad apabullante: si no, no discutiríamos tanto sobre lo que está pasando y cómo va a evolucionar el sistema en el futuro. Sin embargo, sí tenemos una idea aproximada de cuánto influye cada una en el efecto invernadero.
Por ejemplo, la respuesta de Geli es incorrecta porque, aunque el ozono (O3) sí contribuye de forma mensurable al efecto invernadero, el ozono sólo es responsable de entre el 3% y el 7%. Puesto que estamos hablando en términos generales, permite que haga una burda aproximación para poder comparar unos gases con otros y diga que la contribución del ozono es de alrededor del 5%.
El metano (CH4) es otro contribuyente considerable, más aún que el ozono: entre un 4% y un 9% se debe al metano, es decir –una vez más, realizando una abyecta simplificación–, alrededor del 6,5%. Pero este gas no tiene comparación con el que aparece más frecuentemente en las noticias, el dióxido de carbono (CO2).

Diagrama de una molécula de CO2. Crédito: Wikipedia/GPL.

A pesar de que cada molécula de metano es mucho más eficaz como generadora de efecto invernadero que cada una de CO2, la cantidad de dióxido de carbono presente en la atmósfera es más de doscientas veces la de metano en volumen, de modo que el CO2 es muchísimo más significativo que el metano como responsable de este efecto: entre el 9% y el 26%; es decir, en nuestros términos comparativos, de un 17,5%, casi tres veces la contribución del metano.
Pero todos estos gases se quedan atrás cuando comparamos sus contribuciones con las del rey del efecto invernadero: la humilde molécula de H2O. Efectivamente, el vapor de agua es el principal responsable del efecto invernadero, con entre un 36% y un 70% de contribución — la media entre los dos valores es de un 53%. Como digo, es muy difícil dar valores concretos: fíjate en la diferencia entre los extremos de cada intervalo. Pero, dependiendo de los valores estimados, el vapor de agua puede contribuir más al efecto invernadero que todos los demás gases juntos; y, cualquiera que sea el valor estimado, es el responsable número uno de forma clara.



Diagrama de una molécula de H2O. Imagen de dominio público.

Aparte de tener un momento dipolar considerable y ser capaz de absorber radiación infrarroja de forma eficaz (aunque no tan eficaz como el CO2, molécula por molécula, igual que éste no puede compararse al SF6), la principal razón es la cantidad de vapor de agua presente en la atmósfera, más de diez veces la del dióxido de carbono.
¿Por qué entonces siempre aparece el CO2 en las gráficas, en los artículos de los periódicos y en la televisión? Creo que la principal razón es que esos medios, a pesar de que no lo suelen decir explícitamente, no están hablando del efecto invernadero sin más: lo hacen del efecto invernadero antropogénico, es decir, la parte del efecto invernadero debida a gases emitidos por el ser humano. Al restringirnos a los gases emitidos directamente por la actividad humana, el dióxido de carbono sí se convierte en la estrella principal.
De ahí que, cuando se discute acerca del efecto invernadero antropogénico, nos centremos en nuestras emisiones de CO2, puesto que es nuestra principal manera de modificar la temperatura media atmosférica, pero no porque sea la mayor influencia neta sobre la temperatura media atmosférica.
De hecho, es posible que pienses “¿Qué mas da entonces? Si el vapor de agua está ahí de todas maneras, y lo que nosotros emitimos es dióxido de carbono, ¿para qué vamos a pensar en el H2O?”. Tal vez los periodistas que no lo mencionan piensen eso (o tal vez ni siquiera saben que el vapor de agua es el principal responsable del efecto, no lo sé). En cualquier caso, no incluirlo en nuestras disquisiciones es, en mi opinión, un grave error.
Para empezar, el hecho de que nosotros no modifiquemos de forma considerable la cantidad de H2O de la atmósfera directamente no quiere decir que no lo hagamos indirectamente, y de una forma potencialmente peligrosa. Como es probable que sepas, la cantidad de vapor de agua que puede contener el aire depende de varios factores, y uno de ellos es la temperatura: cuanto más caliente está el aire, más vapor de agua puede contener antes de que parte de él se condense. Por eso, por ejemplo, cuando una masa de aire húmedo asciende y se enfría se produce una nube.
De modo que supón, querido y sagaz lector, que nos ponemos, por ejemplo, a emitir SF6 como bestias pardas, e ignoramos completamente el vapor de agua porque no existe la menor relación química entre estos dos gases, y nosotros no estamos emitiendo cantidades apreciables de H2O. Pero nuestro SF6 aumenta ligeramente la temperatura de la atmósfera (como he dicho antes, de una manera tremenda comparativamente con su masa)… y al calentarse la atmósfera, puede contener más vapor de agua. Como resultado, se evapora agua que antes era líquida –por ejemplo, de los océanos– y la concentración de H2O en la atmósfera aumenta.
Pero, como he dicho, el vapor de agua es un contribuyente muy importante del efecto invernadero: al aumentar esa concentración, aumenta la intensidad del efecto invernadero y la atmósfera se calienta un poco más. ¡Ah! Pero al calentarse, puede contener más vapor de agua… pero entonces, se evapora más agua y aumenta la concentración de H2O. Pero entonces…
Antes de que pienses que esto es un bucle sin retorno que lleva a la evaporación de toda el agua de la Tierra, recuerda lo que he dicho al empezar a hablar de las contribuciones relativas de cada gas: la atmósfera es un sistema de una complejidad tremenda, y las cosas no son tan sencillas. Por ejemplo, es posible que al aumentar la concentración de vapor de agua en la atmósfera la cubierta de nubes también aumente, con lo que el albedo de la Tierra se incremente (refleje más luz solar que antes), de modo que la temperatura disminuya… o puede que no. Puede que no lo haga de forma neta pero aumente la violencia de algunos fenómenos meteorológicos, o el clima de determinadas zonas, o que la temperatura oscile en ciclos. No lo sabemos: pero lo que sí sabemos (aunque no se mencione en las noticias) es que ignorar el principal responsable de un efecto físico al estudiar un sistema es un error gravísimo.
De modo que devolvamos el H2O a su bien merecido trono de rey del efecto invernadero, mientras sentamos al CO2 en un sillón más pequeño de vizconde del efecto invernadero antropogénico. Si las palabras “efecto invernadero” no hacen aparecer en nuestra mente “vapor de agua” antes que cualquier otra cosa, merecemos un sonoro golpe en el cráneo por parte del cetro del H2O.
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25 ago 2007

Tomado de: http://eltamiz.com/2007/06/09/falacias-una-moneda-tirada-desde-lo-alto-de-un-edificio-puede-matar-a-alguien/

Falacias - Una moneda tirada desde lo alto de un edificio puede matar a alguien

Posted: 09 Jun 2007 02:29 AM CDT

Hoy, una Falacia que oí varias veces cuando era niño (por eso llevo queriendo escribir sobre ella algún tiempo, pero había otras más urgentes). Tiene casi siempre la misma forma, aunque en cada país cambia el edificio en cuestión, pero básicamente la Falacia dice lo siguiente: si tiras una moneda desde un edificio suficientemente alto y le da a alguien en la cabeza al llegar al suelo, puede matarlo.

El razonamiento falaz es el siguiente: aunque una moneda pesa muy poco, al caer desde tan alto su velocidad será tan enorme que puede atravesar el cráneo del infeliz viandante y matarlo, como si fuera una bala.

Mentira.

Puesto que no vamos a ponernos a lanzar monedas desde lo alto de edificios para demostrar que es falso, utilicemos el cerebro. Como siempre, vamos a realizar una serie de aproximaciones atroces - esto es una estimación burda, pero debería servir para estimar el orden de magnitud de los procesos involucrados.

Una bala mata por la energía cinética que tiene cuando impacta contra el cuerpo: por eso la masa y la velocidad de la bala son importantes. También inflluyen otras cosas más complicadas (como que la bala se “abra” dentro del cuerpo y otros efectos desagradables), pero que no vamos a tener en cuenta en nuestras estimaciones.

Las balas más primitivas ya mataban, de modo que fijémonos en una de ellas: una bala de plomo de unos 10 gramos que salga de un rifle de pólvora negra a unos 300 m/s. Esa bala tendría una energía cinética de (1/2 · m · v2) unos 450 Julios. De modo que unos 450 Julios son suficientes para matarte con un objeto lanzado contra ti.

Pero claro, ése no es el límite para matarte, es la energía típica de una bala antigua. No sé cuál puede ser el límite inferior de energía cinética con la que un objeto pequeño te mata, de modo que estimemos: para estar seguros, seamos generosos con el límite. Supongamos que un 10% de la energía que hemos calculado puede ser suficiente para abrirte un agujero en el cráneo. Creo que es un límite generoso, pero mejor estar seguros.

De modo que, redondeando y en lo que se refiere a este artículo, aceptemos que un objeto pequeño con unos 50 Julios puede matarte. Ahora bien, ¿a qué velocidad tiene que moverse una moneda para tener esa energía? Una moneda suele pesar unos 2-3 gramos, tomemos 2.5 gramos. Entonces, debe caerte sobre la cabeza a unos 200 m/s para matarte, y eso es muy rápido.

Si lanzo la moneda desde lo alto de un edificio, ¿qué altura tendría que tener el edificio para que llegara al suelo a 200 m/s? Como primera aproximación, supongamos que estamos en el vacío, de modo que no hay arrastre debido al aire. En ese caso, la moneda aceleraría a unos 10 m/s2. No voy a ponerme a escribir fórmulas aquí, pero partiendo del reposo alcanzaría 200 m/s después de caer unos 2 kilómetros.

De manera que, hasta que construyamos edificios bastante más altos que los existentes ahora mismo, una moneda no tiene suficiente energía para matar a nadie en absoluto: piensa que hemos obtenido este dato suponiendo que la moneda cae en el vacío, y que sólo hace falta el 10% de energía de una bala de mosquete del siglo XIX para matarte.

Pero es que, además de la enorme velocidad que hace falta para matar a alguien con una moneda, hay otro factor que la Falacia no tiene en cuenta: la moneda sí que cae en el aire, y no acelera como hemos estimado arriba. Dicho rápido y mal, según la moneda se mueve más y más rápido tiene que “apartar” las moléculas de aire que hay delante de ella, y como pesa tan poco, no es capaz de hacerlo eficazmente, de modo que llega un momento en el que todo el aumento de energía cinética que tendría debido a la caída se emplea en apartar al aire a su paso, y no acelera más.

Ese momento es en el que la moneda alcanza lo que se denomina velocidad terminal, que depende de su forma, de su masa, del fluido en el que se mueve…En el caso de una moneda de unos 2.5 gramos, la velocidad terminal es de 11 m/s. Piensa en los datos anteriores (unos 200 m/s para matarte)…11 m/s es una velocidad ridícula.

Y da igual desde qué altura la lanzases, la moneda aceleraría al principio, pero muy pronto (en alrededor de 1 segundo) habría alcanzado la velocidad terminal y bajaría el resto del camino a velocidad constante, aunque el edificio tuviera 2 kilómetros de altura. Una moneda no puede caer más rápido de 11 m/s.

¿Y qué energía tiene entonces una moneda que cae desde un edificio muy alto? Pues, a 11 m/s, tiene unos … 0,15 Julios. Si te dan con una moneda en la cabeza con 0,15 Julios, ¿duele? Hombre, pues sí. Pero ¿puede matarte? Absoluta, definitivamente no.

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