jueves, noviembre 05, 2009

El Neandertal tonto ¡qué timo!: La dieta del Hombre de Neandertal: ¡Vuelve a haber pescado en el menú!

El Neandertal tonto ¡qué timo!: La dieta del Hombre de Neandertal: ¡Vuelve a haber pescado en el menú!

martes 3 de noviembre de 2009

La dieta del Hombre de Neandertal: ¡Vuelve a haber pescado en el menú!


El estudio de la dieta neandertal, de lo que comían, es una parte fundamental de la investigación para reconstruir sus modos de vida. También nos puede dar pistas sobre los cambios que experimentan las sociedades neandertales en el tiempo. La imagen construida a partir de las evidencias, sobre este tema, ha cambiado mucho a lo largo de los últimos treinta años.

Hemos pasado de percibir a los Neandertales como devoradores de carroña en los márgenes del ecosistema, a considerarlos eficaces cazadores y, por fin, comprender que no eran demasiado distintos de los sapiens. Voy a tratar de hacer un breve resumen de algunos hitos importantes de la investigación.

Desde finales de los años 70 y principios de los 80, a partir de los trabajos de autores como Freeman, Binford, Stiner y Straus, aparece un modelo que caracteriza a los neandertales como carroñeros oportunistas. Se describe al neandertal como un homínido muy limitado, que caza de forma oportunista presas de pequeño tamaño, con armas poco eficaces ("palos y piedras") y carroñea los restos de grandes ungulados.

Este modelo queda expresado en los 90, con la obra de Straus Iberia before the Iberians, a modo de síntesis para el Paleolítico en la zona del cantábrico. Así pues, en este modelo los neandertales comían "carne y hueso carroñeados", y el ocasional ciervo, corzo, cabra, rebeco... Frente a esto, se resalta la estrategia, más eficaz y eficiente, de los cazadores del Paleolítico superior.


Siempre he creído que este modelo da por supuestas demasiadas cosas, sobre todo en lo que se refiere a las incapacidades de los neandertales. En mi opinión, la imagen dada no se corresponde con el registro material; pero no sólo con el actual, sino tampoco el de los años 80, cuando se construyó el modelo. Y tampoco me parece correcto juzgar esa estrategia oportunista como "inferior", o "peor adaptada" que la estrategia cazadora del Paleolítico superior. Como explicaré más abajo, esto tiene que ver con la construcción, voluntaria o no, de "no-win scenarios" para los Neandertales.

Desde los años 90, se producen dos fenómenos paralelos: Por un lado, hay un cierto desarrollo de los análisis arqueozoológicos, que junto con la excavación de nuevos yacimientos, o re-excavación de yacimientos conocidos de antiguo, por toda Europa, va cambiando la imagen de las presas que abatía y comía el Neandertal.

A esa evidencia se suma, a partir de mediados de los 90 -sobre todo- la irrupción de los análisis isotópicos de huesos neandertales. Estos estudios analizan la composición mineral de los fósiles humanos, y los investigadores deducen, a partir de los resultados, cual fue la dieta del individuo durante su vida.

Dichos análisis son relativamente "gruesos", y hay que leerlos con precaución, porque los huesos pueden cambiar su contenido mineral durante la fosilización. Pero aún así, los resultados han sido bastante espectaculares.

Se han estudiado sobre todo, Neandertales de Centroeuropa y Francia -es decir continentales, no mediterráneos- y los resultados señalan claramente una dieta cazadora basada en grandes ungulados (bisonte, caballo...). En términos de cadena trófica, los Neandertales se sitúan en lo alto de la pirámide, al nivel de los grandes depredadores (lobo, felinos).


Entre estos estudios destaca el de Richards y otros. Con estos datos, según los investigadores, los Neandertales se dan grandes festines de carne de grandes bóvidos, caballo, ciervo, e incluso animales más grandes, como el mamut y el rinoceronte. Pero eso es todo, no comen nada más.

A partir de esa tesitura, la idea del carroñeo neandertal se desinfla notablemente. Pero no tarda en aparecer un nuevo concepto, para devolver a los Neandertales a su estatus inferior. Se trata de la "(hunting) broad spectrum revolution" (ver por ejemplo el trabajo de B. Hockett y J. A. Haws).


Este modelo propone que los sapiens antiguos llegados a Europa extinguen al Neandertal, gracias a una dieta basada en la caza, pero mucho más amplia. Este modelo tiene cierta base en la evidencia, ya que los análisis químicos de los sapiens arcaicos apuntan a una dieta mas variada. Al menos, comparados con los neandertales de Europa continental.

El problema no son análisis, sino la formulación de esos no-win scenarios en los que, como a priori, se decide que la estrategia vinculada a los neandertales es siempre "económicamente peor", menos "evolucionada", o menos "eficiente".

Volvamos un momento al modelo de carroñeo oportunista frente a caza organizada. En ese modelo la estrategia neandertal también puede verse con un prisma positivo: puede considerarse más diversificada, menos exigente en recursos y movilidad, y menos vulnerable a cambios medioambientales. En términos etnográficos, conocemos pueblos "primitivos actuales", sapiens, que utilizan a estrategias carroñeras/oportunistas, y nadie piensa -nadie con dos dedos de frente- que son cognitiva o biológicamente inferiores.

Sucede algo similar con la "(hunting) broad spectrum revolution". El razonamiento de esta teoría es el siguiente: La mejor alimentación de los sapiens, derivada de una mayor variedad de presas (animales pequeños, aves, pescado..), les permite mantener índices de crecimiento demográfico superiores a los neandertales.

Pero una formulación opuesta es del todo posible: Dado que los análisis isotópicos colocan a los neandertales en lo alto de la cadena trófica, estos tendrían acceso a la más rica y abundante fuente de proteínas animales. Mientras, los sapiens desperdiciaban recursos persiguiendo presas que son, energéticamente, mucho menos eficientes.

Por tanto, si es el neandertal el homínido considerado, la estrategia tiene que ser inferior. Pero si es el sapiens, es más eficaz y evolucionada. A esta situación "pierde-pierde" se une que esas ideas están, en exceso, vinculadas a visiones economicistas estrictas (de imputs calóricos y outputs demográficos), a veces de un mercantilismo parodiable.


Actualmente, la idea de la caza de espectro amplio para el Paleolítico superior, junto con la idea del cazador poco flexible, ultra-especializado en grandes animales (neandertal), están en claro retroceso. Cada día que pasa se recogen y publican más evidencias del consumo de todo tipo de alimentos por parte de los neandertales: pescado, moluscos, mamíferos marinos, todo tipo de mamíferos terrestres (incluyendo presas pequeñas como liebres y conejos) y hasta tortugas.

Hay que decir que estas evidencias no son realmente nuevas, sino que llevan apareciendo varias décadas. Sin embargo, no se han tenido en cuenta hasta hace poco, y aún queda por hacer un enorme trabajo (recoger, sintetizar y revisar toda la información que existe al respecto).

Ya en 1992, E. Roselló señala la presencia de abundantes restos de peces de río en Cueva Millán, un yacimiento Musteriense continental de la Península Ibérica (en la Meseta norte). Se descarta una acumulación natural, ya que los peces tienen que ser aportados a ese abrigo rocoso.


Además todos los peces son de una talla más o menos similar, pertenecen a sólo tres especies grandes, y la mayor parte murieron en verano (cuando la mortalidad natural de esos peces es predominante en invierno). La conclusión es que los llevaron allí los neandertales desde el río, y lo hicieron a lo largo de todo el año, pero sobre todo en primavera y verano. Por lo demás, se compara con peces capturados en el Paleolítico superior (de Tito Bustillo) y la idea general es que, quitando la estacionalidad (que es inversa), en lo demás son muestras muy similares.


En 1993 Stiner, para Italia, documenta el consumo de mejillones y almejas (i. e. moluscos marinos) en distintos niveles Musterienses de la cueva de Moscerini. Se caracteriza como un consumo local que va variando a lo largo del tiempo según las fluctuaciones de la "oferta medioambiental". Vamos, que si hay más mejillones cerca de la cueva, eso es lo que aparece en el estrato, y viceversa.

En los últimos dos años se han multiplicado los ejemplos de consumo de pequeños animales, terrestres y marinos, por parte de los Neandertales, sobre todo en el mediterráneo. En la Península Ibérica destaca la Cueva de Bolomor, donde R. Blasco ha documentado el procesado y consumo alimenticio de aves, conejos y tortugas.


Muy recientemente, además, hemos sabido por Mundo Neandertal, del probable consumo de vegetales y pescado en El Salt, a partir de los restos de grasas, y de espinas de pez quemadas estudiados por los investigadores.


Y por fin, se ha publicado en 2009 un estudio anunciado desde hace años, sobre la dieta de los neandertales de Gibraltar, en las cuevas de Vanguard y Gorham's.

Para los autores, Stringer y otros, la evidencia señala a que no existen verdaderas diferencias entre neandertales y modernos, a la hora de reconocer, adquirir y consumir recursos marinos. En el trabajo se incluyen moluscos, peces y mamíferos marinos como el delfín. Todas estas especies están presentes en Gibraltar y muestran huellas de haber sido procesados y consumidos por los neandertales.

La imagen que se forma a partir de todas estas evidencias es la de una creciente importancia de los animales pequeños, y de los recursos marítimos sobre todo en el área mediterránea, en el Paleolítico medio.

Además, hay un hecho que sugiere que estos descubrimientos pueden ser la punta de un "iceberg" que no podemos estudiar aún: La mayor parte de la costa emergida durante extensas fases del Pleistoceno, hoy se encuentra oculta bajo el mar. Descubrimientos como el "Neandertal del Mar del Norte" señalan en esa dirección.


Para finalizar, recomendar un trabajo de J. Joordens, también comentado por J. Hawks en su blog, que recoge una importante reflexión para poner las cosas en su sitio: El consumo de recursos acuáticos puede no ser un buen indicador de "modernidad vs. arcaísmo" del comportamiento.

En el artículo de Joordans se explica que los biólogos han documentado una captura y consumo de animales marinos por parte de todo tipo de omnívoros y carnívoros terrestres, desde el babuino al oso, pasando por todos los cánidos, hienas y hasta suidos (cerdos salvajes).

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